viernes, 28 de julio de 2017

Trenza



Si formara una trenza 
entrelazando 
cada verso que no te supe escribir
no anudaría tiernas hebras de espigas
cosechando aquellos pensamientos 
que no supe descifrar
ni entretejería 
una rígida soga
con el cáñamo afilado para atar mis cabos
cada vez que te alejas sin explicación
solo
escalaría
una vez más
hasta tu cuello inerme
atravesando esos lóbulos tersos y sinuosos
donde invadió mi lengua castellana
susurrando los íntimos versos
que ni la poesía
pudo transcribir.




sábado, 17 de junio de 2017

Insomnio




Hagamos un trato mosca galvánica
tú te duermes y yo salgo volando por la ventana.

Atravesar quijote los barrotes ajados
el ábaco del tiempo       y entrar en los laberintos del viento
aletear entre las plegarias de cáscara onírica
por meandros del suspiro como rocío al cielo encapullado
sin embarrarme las patas con mierda ecléctica
flotar en una sopa de enigmas lejos de mi abismo planchado
de licántropos estigmas reptando las paredes.

Lejos del pretil del inconsciente donde borro con el codo 
lo que no escribo con el lápiz        afinando el horizonte cantino 
postrado en la silla inmerso en una lívida caverna platónica
donde incendio las siluetas simbólicas del signo
y alimento el rencor con el rescoldo del remordimiento.

El punto de fuga de síncopes vagones 
es ponzoñoso y endémico bostezo      las fauces del pasado 
con su dentellada carcoma su aliento de desaliento
sus colmillos hipocondríacos mordiéndose la lengua
kafkadas de baba arrasando los recuerdos húmedos
rémoras del tacto que naufragan en la tinta.

Hablo de flotar chapoteando en la vacuidad del yugo
tañidos que agiten esas lagunas mentales del letargo
y declamen la transmigración de esta esencia fugaz
en una fábula alada arraigando la eternidad del momento
acordes genetlíacos de la incombustible voz interior
la alarma del alma como un zumbido cada noche.





viernes, 26 de mayo de 2017

Libre mercado




Sudamérica 
es el típico barrio
donde dos vecinos
ni se hablan
y si a uno de ellos
que no tiene mucho
le entran a robar
lo más valioso que tiene
sabemos que el otro
que tampoco tiene mucho
lo compra al doble del precio
y con la misma garantía que el vecino.




domingo, 16 de abril de 2017

Asilo político




Cada vez 
que arranco
un poema sobre política
termino escribiendo uno de amor
no es fe de erratas 
no no
es una fe ciega de a ratos
tampoco 
es visitar al médico de turno
por un leve cuadro de misantropía
y volver con síndrome de estocolmo agudo
es el río de tinta que desborda pletórico el lápiz 
inflándole el pecho como un signo de interrogación
lloviendo proceloso una nube a punto
¿será que nunca tuve amor por la política
sino (aquí voy) una política del amor?
tan cursi como la derecha latinoamericana
o la izquierda europea suena
el desvergonzado lobby con el sol 
para que te endulce la luna antes de pegarse 
un tiro en el otro ojo cinematográficamente
pasar por debajo de la mesa otro pecadito
y meterte la mano bajo las faldas de la cordillera
esquilmando el fuego de tu corteza destilada
codearse con las estrellas más famosas
la arácnida casiopea la hidrópica osa mayor
conocidas por corromper corazones blandos
confieso que soborno a los árboles
para que soplen a tu favor
engaño al espejo pobre con mi pobre reflejo
así hay millones esperándome afuera
invirtiendo un saco de principios 
en esa ignota bolsa de valores
indudablemente
soy el representante
de esa mayoría silenciosa 
que tiene hambre en los labios y pasa frío en la memoria
se oculta entre las nubes y llueve en los poemas
buscando asilo político de la inquisidora soledad
ucrónicos crónicos en la distopía de la autocracia
locos lindos que también me representan
indudablemente.





miércoles, 8 de marzo de 2017

La primera piedra




Que tire la primera piedra
aquel que no merodeó agazapado
y agitador las fronteras de una casa 
borracho a altas horas de la madrugada
palpitando de frío y tiritando de corazón
esperando que se abran las cortinas como una sonrisa
y le devuelvan en dos minutos
las mil noches de insomnio
que le robaron
y sin embargo
no se animó a desafiar
al implacable destino.

Que tire la primera piedra
y nos enseñe cómo.




lunes, 20 de febrero de 2017

Homónima



Hoy en el aniversario de nuestra distancia 
(sin puntos suspensivos)
preso del rincón brillante de un cuarto sombrío
(final de un túnel elástico)
sobre una cama herida y una mujer ambulancia
(creando puentes lascivos)
quemando su lengua con mi lengua palpografío
(las cenizas de tu onomástico)



martes, 17 de enero de 2017

Olympia de papel



Hurgando en aquel placar moribundo
el sweater rojo con colmillos navideños
que me tejió la abuela en la prehistoria
solo para sentir el aroma de sus manos
que ya no pueden acariciar menos abofetearme
encontré un fajo de poemas sin valor
entre los elásticos carcomidos de la nostalgia

escondiendo los atajos a tajos de la madrugada
las mañanas arrastrando el sillón en la corriente 
pero sobre todo evocando aquellas tardes cuando 
cogíamos sobre las migajas de otoño 
eyaculando frente a la Olympia de Manet 
torcida fumabas en la cama escupiendo
a bocanadas el fuego que te devoraba al esquilmarme
mientras yo leía a kerouac para disfrutar algo de jazz
y el ventilador tiraba algunas ideas frescas para mi novela
donde la carátula es una mujer saliendo de una botella 
no tan dulce como mi bella genio 
sino como mi bella puta amarga por las cervezas tibias
que cierra el puño de mi mano derecha para leer nuestro futuro
la misma mano con la que muerdo su concha para empaparla
antes de destilarnos en un sudor agridulce
jodidos pero orgullosos de las cicatrices miles de trabajos
cientos de editores rechazándome 
y un vecino loco
que nos roba el diario
gracias a dios

el corazón rodando en la vitrola
una melodía que pincha el lado más oscuro
así como el filo de la luna nos cortaba la garganta
estos pliegues cortan mis trémulos dedos
ella volaba a su vida por esa puerta
que hoy solo me saca la lengua con facturas de luz
sin antes conquistar mi cara con promesas
banderas blancas que hacían rendirnos al adiós sin dios
nunca debí dejar de escribirle poesía
si bebía del calostro entre líneas 
genetlíaco susurro de la eternidad
un verso era un precipicio para volver a nacer
a veces mi letra torcida dibujaba su sonrisa
algo desencajada por el chicle y los golpes
las historias largas realmente
nunca nos llevan a ninguna parte
tiraba la toalla en el futuro para quedar desnuda en el presente
en las cloacas del cielo la vida es una muerte segura
y el sweater rojo me aprieta el pecho sin siquiera probármelo
aún tiene el aroma de las manos de mi abuela 
que es una historia demasiado larga para contar.



miércoles, 28 de diciembre de 2016

Cajita musical


                                                                                                                 a Camila



¿Por qué no cruzabas
de tu oscuridad a la mía?
te daba cuerda
así
hasta pellizcarte el miedo
ajustándote la novena vértebra dorsal
no brotabas
no asaltabas la vida
o yo escribía poesía con los pies
y jugaba rayuela con las plumas del calendario

eran tiempos difíciles
ya había olvidado el ajado pecho de mi madre
sobre todo porque memorizaba el de mis compañeras
procaces margaritas que te deshojan el cuaderno
en mi cuarto las paredes 
crujían como la caja de schrödinger
pirateaba la nostalgia en cualquier cinta analógica
las arvejas seguían siendo un ejército prusiano
y los sueños objetos voladores no identificados

tras los insepultos trajes de mi padre
hediondos a naftalina y a secretaria fiel
naufragaba esa ignota cajita musical
que le regaló a mi madre 
la noche 
aquella
que se adjetivaron demostrativamente
tanto así 
que solo ellos bailaron y yo 
que no entendía un corno de gramática
me la traje al futuro simple mientras
te llevo a ese pretérito imperfecto

según mi connotada abuela
que veía duendes en la cocina
y hombres en el cuarto de mis hermanas
fue tallada por un artesano de un poema de rimbaud
que no podía ser poeta por ser analfabeto
entonces tenía que ser artesano por ser pobre
que amó toda su vida a una hermosa bailarina
quemada en la hoguera por un nefando rey
vaya a saber uno si era el gordo de enrique VIII
pero me imagino uno así de miserable
y que en su lecho de muerte juró encontrarla
con la dechada leyenda del verdadero amor 
esas cursilerías que hicieron millonario a walt disney 
aparte de sus negocios con el nazismo

¿por qué no volabas
de tu ojos orientales a mi desesperanza occidental?
el dolor te orugaba ya lo sé
y resbalabas en mis lágrimas 
chapoteando el fouetté que más te cuesta
el de dar vuelta como una página tu infancia 
y el sinuoso escenario de tablas podridas
de clavos crucificando tus huellas iconoclastas
mientras yo trazaba en servilletas sucias
la topografía de una musa con la tipografía de otro poeta
como un espejo trizado sangrando atávicas esquirlas
hace catorce años de mala suerte 

el mundo 
prepárate
es también una cajita musical
resquebrajado en mil partituras y un arpa desafinada
nos dan cuerda
como una soga al cuello
la contradanza de un pálpito inotrópico
al compás de la filosa acupuntura del reloj 
donde roncamos esdrújulos hasta que tosemos graves
y sonamos 
agudos como ese pájaro azul en el pecho
¿por qué no rompías
con tu grandjeté atlántico mi transitar pacífico?

tal vez esperabas 
esa música que solo ejecuta la poesía
un arpegio de estrellas fugaces vocalizando el deseo
el riff del lápiz rasgueándote el corazoncito
y elegir cualquier estación por ejemplo otoño
donde los poetas caen inmaduros de los árboles
pero las sombras quedan desnudas a la intemperie
un atril del cielo donde declamarte
y reclamarte

me diste cuerda
así
hasta pellizcarme el sueño
al abrir los párpados como un telón
y verte aflorar y jugarte la vida
danzar en puntillas como volando con los pies en la tierra
construyendo un puente entre dos soledades
y cumplir la leyenda del verdadero amor
ese amor infinito por verte bailar
ese amor eterno por verme escribir
en fin
este amor inconmensurable que escondemos al mundo en una cajita
y que tiene cuerda para rato.




jueves, 10 de noviembre de 2016

Atentado suicida



Podría reventar el honorable salón azul y a esos animales
como hizo matta con el óleo que derramó en el exilio
descascarando una pelota de tenis en ácido muriático
y vengar a mi madre desempleada luego de treinta espaldarazos
entrar sigiloso al regimiento Tacna con nitrato de amonio
donde un par de viejos cracks riegan hematofílicos el pasto
y mezclarlo con aluminio en polvo y el carbón 
del asadito que les espera
invadir el congreso en plena sesión bicameral 
un 29 de febrero para convertirlo en deporte olímpico
embetunado de fulminato de mercurio y la colonia de mi abuela
en honor a esa pobre vieja que se deshace en el cenicero
tal vez el peróxido de hidrógeno que uso para blanquear mis pecados
mezclarlo en ácido sulfúrico y unos cuantos clavos de hierro 
crucificando uno por uno a esos acólitos anónimos
y de paso derrumbar ese elefante blanco sin memoria
por qué no 
llegar temprano a la fila de mi banco 
con algunos cartuchos de triperóxido de triacetona 
y hacerlo estallar en filosas esquirlas  
o en comisiones residuales 
como les gusta llamarlo técnicamente
sin embargo
prefiero inmolarme 
en aquella esquina donde el sol parpadea tuerto
y la cuneta jubila palomitas como la plaza de mayo en abril
donde el viento sopló muchas veces mi valentía 
y tan pocas veces tu falda
y soltarte esta granada que tengo como un nudo en la garganta
con la cursilería de un verso a las tres de la tarde
y que la onda expansiva te vuele la boca
unos diez milímetros a cada lado
formando la más linda de tus sonrisas
ciertamente
el amor también puede ser un acto de justicia
aunque no haya sobrevivientes.



domingo, 14 de febrero de 2016

Etéreas pompas



Recuerdas el diestro caramelo que te cambié
por una sonrisa y sonreíste, el ingenuo piropo
que avalanchó tu ternura sobre mí, copo a copo
o tu corazón burbujeando en la borra del café

la inopinada diligencia para sentarme contigo
los versos que saqué del sombrero a tu cuaderno
hilachas que abrigaron tus páginas de invierno
el amor que escondí cuando requerías un amigo

seguro que no, ha pasado algún tiempo y paso
a paso vuelvo a la concavidad de no esperarte
aunque mire tu foto y se evapore otro poema

en el aura del café que me bebo solo y quema
el corazón que encierro en la burbuja del arte
al prodigar de tus etéreas pompas el parnaso.